Uno de esos post que nunca querrías escribir Y que de hecho te has planteado mucho si publicar o no.

Los que me leéis sabéis que me gusta tomarme las cosas con humor, pero eso no quiere decir que todo sea buen rollo e idílico. En la paternidad, en la vida en general, hay cosas muy duras. Pero todo eso no es nuevo, no os estoy descubriendo nada. Pero hay cosas que se escapan a mi entendimiento y a mi buen humor.

Partimos de la premisa de que nadie es perfecto, todos somos humanos, tenemos malos días, condiciones laborales precarias y un sinfín de cosas que podrían justificar que en un momento dado no seas el mejor de los profesionales. Pero hay casos en los que, quizás sea injusto, eso no justifica nada. Uno de esos casos es el personal sanitario.

Lo siento pero a vosotros no os lo tolero.

Ir una madrugada a urgencias porque mi hijo no para de vomitar y que decidáis no tratarle y solo dejarle en observación es algo que aun no se como permití.

Vuestra observación científica hizo que a la noche siguiente tuviese que volver, de hecho tuve que volver con los dos. El niño con fiebre y síntomas más avanzados y su hermana con los que presentaba él la noche anterior. Y decidisteis que a la hermana no había que tratarla porque “lo mismo no le pasa nada, y ha vomitado porque si”. También decidisteis que había que ponerle una vía a mi hijo y hacerle un análisis de sangre para descartar una remota posibilidad. Y entró en escena un personal de enfermería que no solo era inseguro sino que era temerario y adolecía de sordera. Pinchó la aguja en el brazo de mi hijo tras decir “creo que está ahi” y no, no estaba ahí la vena, y decidisteis que lo mejor era empezar a hurgar, o dicho de otra forma, decidisteis hacer sufrir a mi hijo. Y yo tenía que sujetarle. Y soportar sus lloros y su mirada de confusión porque su padre estaba permitiendo que le hicieran eso. Y, sorpresa, no conseguisteis encontrar la vena en vuestra carnicería. Y decidisteis no darle tregua y volver a empezar en el otro brazo. Sin dejar que se relajase. Esta vez la suerte jugó de vuestra parte y encontrasteis la vena y con torpeza sacaste la sangre de mi hijo. Si, de forma torpe, tan torpe que en dos ocasiones se os salieron los tubos y tuvisteis que repetirlo. Mientras, mi hijo seguía llorando y mirándome de aquella manera desgarradora. Le pusisteis una vía con un suero, del cual no pensabais informarnos del contenido, menos mal que nos dio por preguntarlo.

Mientras, mi hija no dejaba de llorar, con retortijones y arcadas y vuestro veredicto era que “mientras no deje de llorar va a seguir teniendo arcadas” y listo. Y en vuestra absurda cruzada con molestar a mi hijo, cuando por fin estaba tranquilo en mis brazos, cayendo dormido, decidisteis que había que inmovilizarle el brazo cuando ni se movía. Os dije que no hacía falta, pero me ignorasteis. Os dije que ese vendaje estaba muy apretado, pero me ignorasteis. Os volví a decir al rato, cuando mi hijo volvía a no parar de llorar, pero me seguisteis ignorando. Tuve que perder mis modales, que hablaros mal y ser una persona que no me gusta ser, pero cuando la mano de hijo ya estaba morada me parecía un escándalo. Y es que la brillante idea de inmovilizarle el brazo hizo que al vendarle se le moviese la vía que con tanta pasión le habíais clavado y todo el contenido de la misma no llegase a su vena sino que se acumulase en su brazo. Un brazo hinchado, dolorido e irritado.

Es muy triste que sólo actuaseis de manera efectiva cuando me visteis gritar y faltaros al respeto. Es muy triste que tenga que pasar 3 horas llorando de dolor una bebé de 15 meses para que decidáis darle algo para calmarlo. Es muy jodido que tengamos que confiar nuestra vida, y lo que es peor, la de nuestros hijos en profesionales como vosotros. Y si, me he reído al escribir profesionales cuando me dirijo a alguien así. Da que pensar que mi hijo solo descansó en mis brazos cuando dejasteis de jugar con él. Es muy jodido salir del hospital pensando mi pareja y yo que nos habíamos equivocado llevando a los niños, que es lo peor que podríamos haberles hecho a dos niños enfermos. Y para vosotros debería ser igual de jodido, porque dice muy poco de vosotros.

Soy consciente de que este post es muy injusto con la mayoría de profesionales sanitarios y me ha costado 2 días escribirlo por eso mismo, y porque tengo muchos conocidos que son parte de ese sector y son profesionales magníficos, muchos de ellos, de hecho, nos han ayudado tanto que les debo la vida y la de mis hijos. Pero no se me va a olvidar nunca esa mirada de Cocopanza, de confusión. Ni esos lloros de Caribicho mientras Padme ya no sabía ni como calmarla. Los cuatro encerrados en una habitación con dos sillas y una cama de hospital (que digo yo que lo lógico con dos bebés habría sido tener dos cunas y uno una cama de adulto).

Los niños están mejor, pero yo sigo sintiéndome culpable por haberles llevado al médico a que les curasen.

Sello de Calidad Madresfera: Sistema de Limpieza Kobold VK200 La Nimbus 2000 muggle, poco más o menos.

Hay veces que me sorprendo a mi mismo con algunas pasiones, por así llamarlas. Me pasa, por ejemplo, con las aspiradores. Ando como loco por pillar una que ‘me mole’, con la que sea fácil a la par que efectiva en el uso diario de la casa. Y no hay manera. Se me juntan varias cosas, principalmente es una casa no muy grande y con mucho mueble y esquinazo, sin contar con el desorden de tener dos mellizos de 15 meses y todos los gadgets para bebé en estéreo, es decir, por partida doble. Por otro lado tenemos una máquina de soltar pelo de 20 kilos, mi fiel lobo huargo sanguinario… Pluto. Además, como buen Geek me molan los cacharritos. Todo eso hizo que cuando Madresfera anunció el sello de calidad del sistema de limpieza Kobold VK200 me apuntase de cabeza. Ilusionado por probar una aspiradora. Tremendo.El caso es que una vez probada tengo sentimientos enfrentados. Sigue leyendo

La necesidad de hablar fuera de nuestro círculo de confianza Y la importancia de establecer puntos en común entre bloques de pensamiento contrarios

Soltar discursos a nuestros allegados, a los que son afines a nosotros, es sencillo. Y también poco eficaz si pretendemos divulgar, visibilizar y normalizar una paternidad comprometida e igualitaria. Es necesario que nos salgamos de nuestros círculos de confianza para que nuestras palabras, nuestras ideas, lleguen a otras personas que, aunque en general tengan pensamientos y creencias muy diferentes a las propias, puedan llegar a coincidir en algunos aspectos básicos.

Reconozco que al principio dude de si colaborar o no con un medio como el ABC Sigue leyendo

Reformulando, repasando y subtitulando Porque a veces con un titular te quedas corto, tú que eres muy de títulos largos.

No he empezado a escribir y ya sé que esta entrada va a parecer un ‘Diario de Villa Palet‘ de mis queridos y admirados Eva y Alfonso. Pero es necesario, porque abarca muchas cosas que tienen sentido por separado, más que en conjunto, de hecho, pero que me vienen así, como la vida.

He vuelto al transporte público. Varias cosas me han llevado a ello. El proyecto en el que estoy acaba de despegar y eso me ha llevado a hacer más horas extras de las que me gustaría admitir, porque lo que realmente deseaba era salir a mi hora e irme con mi familia. Ir en transporte público me facilita el poder trabajar de camino a casa (o a la oficina) y así, hasta que el proyecto se asiente, no tengo que estar quedándome de más en la oficina. Sigue leyendo

Cuando seas padre comerás huevos. Si lo dice el refranero, va a misa

No sé a qué viene el dicho, pero la cultura popular es muy sabia, así que hoy me he pedido para comer unos huevos rotos con patatas y jamón.

Y Cocopanza y Caribicho también han probado las patatas y huevos en forma de tortilla de patatas. Pasa el sello de calidad.

El año pasado estaba sobrepasado emocionalmente y abrir mis primeros regalos del día del padre conllevó una llorera intensa. Este año creo que el cansancio no me ha dejado expresar del todo las emociones. Junto al estrés,  es un gran enemigo emocional el cansancio. Pero empezar la mañana en la cama los cuatro abriendo el regalo envuelto en papel de Star Wars es todo lo que le pido al día de hoy. Sigue leyendo