La paternidad, los pensamientos egoístas y las conclusiones de carretera

Y con un poco de retraso, he decidido presentaros esas conclusiones, que quería haber escrito hace días.

Se han juntado varios factores que me han llevado a una conclusión… una conclusión que no es bonita, que no es agradable. Es duro darse cuenta de que deseas algo para tus hijos que es injusto incluso para ellos mismos. No es agradable asumir que pides algo para tus hijos que si se lo escuchases a otro no tardarías en pensar en una palabra que lo dice todo: machista.

Antes de explicaros cual es ese pensamiento os pongo un poco en situación. Últimamente me va esto de haceros un flashback.

Hace días que Padme y yo decidimos cuidarnos un poco a nosotros mismos, más allá de compañeros de piso estresados y padres. No hay que olvidar que somos pareja. Así que decidimos sentarnos sin los móviles a cenar y a tomar una copa de vino para simplemente charlar, aunque no es tan simple como parece.

En la conversación salió el tema del que os quiero hablar, se implantó el germen de esa idea.

Después, en Facebook vimos lo de ese grotesco autobús tránsfobo que ha creado esa asociación que dice ser representante de una religión que te vende como eslogan el amor al prójimo. Por suerte, mientras os escribo esto, un juez ha prohibido la circulación de ese autobús mientras tenga mensajes tránsfobos.

Y con esto en la cabeza, a la mañana siguiente coges el coche y no te ves capaz de asumir los 40 minutos de atasco de cada mañana y decides coger la ruta larga, la de la carretera tortuosa y tranquila. Ahí tienes también 40 minutos de camino, pero disfrutas del paisaje y no de un río de luces de freno. Y aprovechas para pensar, para reflexionar y para asumir que, aunque sepas que es machista, que no es correcto, mientras vivamos en el mundo que vivimos actualmente, mientras no cambien las cosas, en tu cabeza y en tu corazón se asentarán algunas frases y sentimientos lapidarios.

Sabes que si no cambian las cosas, a tu hija, en el futuro, cuando salga de fiesta te saldrá decirle “Ten cuidado” cuando se ponga algo provocativo aunque lo que quieres es hacerla saber que queréis que se sienta libre para vestirse, pensar, ser y actuar como ella quiera. Al final, aunque intentes decirlo, siempre hay un ‘pero’.

…Pero ten cuidado.

…Pero no vayas sola.

…Pero si necesitas algo, me quedaré despierto toda la noche con el teléfono a mano.

Pero ‘la ruta de pensar’ no tuvo suficiente con eso. Recordando la conversación, recordando ese jodido autobús, aflora en tu alma, allá donde los sentimientos y los pensamientos son puros y aun no se han visto deformados por los filtros de la moralidad ni de las convenciones sociales, un deseo que te provoca rechazo nada más surgir:

Deseas que tus hijos sean ‘normales’

Y, en seguida, tu mismo empiezas a corregirte, sabiendo que ‘normal’ no era la palabra, porque normales somos todos, más allá de la identidad de género y su inclinación sexual. Lo que deseas es que tus hijos no sean nada que les generé una presión social, una discriminación o que incluso se vean como foco de violencia psicológica y física. Ningún padre querría eso.

Lo jodido es que, a día de hoy, para eso, tengas que ser normal.

Ya me entendéis.

 

4 thoughts on “La paternidad, los pensamientos egoístas y las conclusiones de carretera

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  2. Tus pensamientos me han hecho pensar jeje. Y creo que también usaría “esas frases”. Me parece que la p/maternidad lleva intrínseco el hecho de querer proteger a nuestros hijos de todos los peligros con los que puedan cruzarse o no. En casa hablamos de todo con los dos mayores desde hace algunos años, sin tapujos porque cuanta más información real tengan mejor podrán comprender el por qué de ciertas cosas. Hoy sin ir más lejos viendo lo del autobus nos llenaban de preguntas y se las contestamos todas intentando ser lo más objetivos posibles. y lo de “normal” depende quien te mire y como te mire jaja

  3. Pues yo voy más allá. Yo creo que no hay nadie normal. NADIE. Y creo que cuando te refieres a que sean normales piensas en que sean buenas personas. Como yo. Que le haya inclucado los valores necesarios para que nunca tengan que lamentar nada y sepan conducirse en las situaciones más grotescas y peligrosas que se le puedan prsentar. Van a beber, pero que lo hagan con cabeza. Probarán el tabaco y puede que las drogas, pero por favor, que no se les vaya de las manos, que lo hagan con cabeza. Tendrán sexo, pero sabrán lo que es el sexo seguro y lo que es el respeto. Eso es lo que quiero para mis hijos. Que sepan decir No cuando es necesario sin miedo a la marginación. Etc, etc…

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