Mi pequeña gran hermanita Cuando las palabras son sólo un vago reflejo de lo que se quiere decir.

Mi pequeña gran hermanita,

Hace una semana estábamos cenando en casa y te decía “probablemente mañana escriba una entrada sobre ti, sobre el año que has pasado con los peques” y aquí está, con una semana de retraso. Pero es que no tengo palabras. Aun me cuesta decirlo, y no sólo porque de la emoción tenga que parar cada pocas letras para contenerme porque estoy en la oficina escribiendo. Es que es muy difícil plasmar por escrito el agradecimiento que mereces por todo lo que has hecho.

Supongo que la mejor manera de ver el fruto de tu trabajo este año cuidando a los mellis (y a nosotros en gran medida) es ver como reaccionan ellos cuando te ven llegar, cuando les hablas, cuando les sonríes. La risa desbocada y entrecortada de Cocopanza que abre los brazos y echa la cabeza hacía atrás de la emoción mientras se abalanza sobre ti o la sonrisa traviesa de Caribicho mientras empieza a parlotear sin sentido y te echa las manos. Supongo que la mejor manera de ver el fruto de tu trabajo este año cuidando a los mellis es apreciando que son unos niños felices. ¿Sin ti lo hubiésemos logrado? Seguramente si, pero no habría sido tan fácil, tan agradable y tan divertido.

Tenerte aquí este año para mi ha significado tranquilidad. Has hecho todo lo que necesitábamos y más. Sabía que ibas a ser una gran tía, y sé que eres una gran profesional, solo hay que ver como te quieren los niños a los que has cuidado, pero nos has roto los esquemas.

Si a esto le sumamos que estabas ahí, como hermana, para mi… no sé como decirlo. Sólo puedo sentirme afortunado.

Ha sido un año muy duro. Muy feliz con los niños, y lleno de retos profesionales. Pero también muy difícil por muchas cosas personales, demonios pasados, presentes y futuros que han ensombrecido muchos momentos. Pero muchos menos de los que habrían sido sin tu apoyo, sin tu presencia. Esa breve charla mañanera en el coche cuando te recogía y te dejaba en nuestra casa antes de irme a la oficina, esos fines de semana que quedábamos tu y yo (menos de los que deberían, lo sé) y esas sobremesas que tenías tú con Padme me daban paz. Porque no solo has sido mi apoyo, lo has sido para Padme, para los dos, juntos y por separado.

Es por ello que necesito darte las gracias, no solo en privado como he hecho mil veces, sino a través de este blog, de parte de los 4, de la familia que he creado, por todo, por todos. No hace aún una semana que te has ido y ya estamos deseando bajar a Málaga y abrazarte. Sólo quedan tres días.

Lo haría incondicionalmente, pero encima das miles de motivos, para ello, para quererte.

Siempre a tu lado,

Marq.

4 thoughts on “Mi pequeña gran hermanita Cuando las palabras son sólo un vago reflejo de lo que se quiere decir.

  1. Los hermanos son un tesoro y hay que cuidarlos. Que maravillosa tiene que ser tu hermana por todo lo que cuentas.
    Yo estoy tan encantada con los míos que tenía clarísimo que el mejor regalo que le podía dar a mis hijos era un hermano 😀

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