Vacaciones, fiebre, falta de tiempo y proyectos. Por si te apetecía un verano tranquilito...

¡Vaya veranito! Y eso que acaba de empezar, aunque creíamos que había terminado con las tormentas del otro día. Pero no, sólo ha sido un respiro. Hace ya un mes que nos fuimos de vacaciones a Málaga en lo que creí que iba a marcar un verano de tomárselo con calma, disfrutar de los peques y de una racha de trabajo de baja exigencia.

Pensé que iba a ser así porque antes de las vacaciones se cerró una oportunidad laboral que podría ser una mejora pero que me planteaba bastante estrés sólo por todos los cambios que iba a suponer, sumado a mucha incertidumbre. Así que cuando la oportunidad se descartó sentí casi alivio y Padme y yo nos planteamos un verano de no pensar en trabajo, dejarlo pasar y disfrutar con los peques. Lo malo es que mi jefe, el día antes de irme me dijo que habría otra posibilidad de ascenso que era muy buena y ya me dejó to’loquer con el ansia viva todo el viaje. Llevo muy mal las incertidumbres y sorpresas. Padme es testigo de ello cuando semanas antes de mi cumpleaños me suelta cosas como “ya tengo tu regalo” y me paso esos días como el demonio de Tazmania dando saltos por casa.

A ese estrés prevacacional le sumamos que esa misma tarde Caribicho se puso con fiebre. Fuimos al médico para descartar algo grave. Parecía ser que “solo” le estaban saliendo 3 muelas a la vez. Además esa noche se pusieron rebeldes para dormir, lo cual no ayudaba a levantarse a las 4:30 para salir de viaje. No obstante, lo hicimos. Vacaciones, Málaga, relax…

Vacaciones, Málaga, relax, migrañas, otitis y placas en la garganta. Porque no falla, cuando puedes descansar, tu cuerpo lo sabe y cae. Y más si hay algún bicho rondando el organismo de tus hijos. La migraña fue para mi. Que hizo que no me enterase de prácticamente el primer día de vacaciones. La otitis fue para Cocodrilo, que estaba tan entusiasmado con el agua que no había quien le sacase de la piscina (a la playa iba directo pero eso de las olas le hacía dudar). Fue divertido mantener a un niño mega-entusiasmado con el agua lejos del agua. Entonces Padme empezó a caer y el sistema sanitario no ayudó, ya que, con una garganta con placas a la vista, no le recetaban nada porque como no es de la Junta de Andalucia no le deja el sistema, daba errores. La voluntad de la doctora tampoco es que fuese mejor que el sistema en el que se amparaba. Todo muy caótico, hasta el punto de que por primera vez en año y medio tuve que recurrir a la sabiduría de las canciones infantiles y llevarme a Coco a dormir al coche dando un paseo nocturno por la carretera de la costa porque no había manera. Un espectáculo.

No obstante tuvimos nuestros paseos por la playa, un poco de relax, buenos momentos en familia, niños riendo, espetos de sardinas y unos días en los que pensar y tomar aire.

No han sido unas vacaciones fáciles. Sobre todo para Padme que cayó muy enferma, unas placas que por estar mal tratadas se le complicaron por más de 10 días pero hemos podido rescatar cosas y, como siempre, nuestros pequeños nos regalan momentazos. Los hijos son capaces de convertir en momentazos hasta las situaciones más comunes. Su sonrisa al despertar, las risas con los abuelos, la cara de placer probando las croquetas de la abuela. Son esas cosas las que hacen que merezca la pena todo un poco más. Las que a pesar de las fiebres, migrañas, otitis y placas, no se te quede un mal sabor de boca de las vacaciones. Con ellos siempre va a ser todo, como mínimo, agridulce.

P.D.: un saludo a la doctora de urgencias del ambulatorio del Rincón de la Victoria. Un mueble abandonado junto a los contenedores habría sido más empático que tú y habría dado un mejor diagnóstico. Besis.

3 comentarios

  1. Menudo panorama! No me hables del ambulatorio del Rincón!!!! Nosotros también vamos allí cada verano y navidad porque JJ es de Málaga y sus padres ahora viven en el Rincón. Pues uno de estos veranos, con el Vikingo de 9 meses y una de sus primeras bronquitis con fiebre y que le costava respirar y tal… fuimos ahí de urgencias y pudimos constatar lo que tú has reflejado en tu post, que de empatía, ni media.
    Me cogieron al bebé de los brazos, les pregunté que qué le iban a hacer y aún espero que me respondan. De hecho lo poco que hablaban se lo decían a mi suegra, supongo que eran de esos incultos que se creen que como soy ciega, debò tener algún otro problema intelectual que me impide comprender cuando me hablan o algo así… Yo de los nervios porque oía al peque llorando y sin saber qué pasaba. Resulta que le pusieron una mascarilla durante un rato que le suministraba oxígeno mezclado con otros inhaladores para ayudarle a respirar mejor.
    Ahora que ya hemos pasado varias bronquitis, algunas urgencias y Hasta un ingreso, sé de qué va el percal però esa que era mi primera vez en urgencias con el peque, casi me echo a llorar de la impotència.

    Me alegro por eso que aún y todos los inconvenientes, hayáis podido rescatar momentos chulos de las vacaciones. Besos!

    1. Author

      La cosa no pinta fácil, pero a ver si coincidimos en alguna visita rinconera! Por mencionar lo positivo del post y no a los garrulos del centro de salud 😀

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